| ¿Vacas locas? ¿Hombres locos? Cuántas cosas pueden darse, -a falta de otro remedio-, cualquier día, en cualquier parte, si el hombre está por en medio.
Hombre soy y por lo tanto no hay nada que de lo humano haga que me sienta ajeno.
"Siglo y medio antes de Cristo ya lo decía Terencio".
Hay quien, por gusto, asesina, quien se come al compañero, quien viola a su vecina o, si se tercia, al tendero, también hay ex-diputados que exhiben siempre el plumero.
¿Cómo no ha de haber entonces quien practique la zoofilia, -por un error de "conceto"-, con yeguas y con caballos, con vacas o con terneros?
Cuando pasan estas cosas -pasen más o pasen menos-, mucho me temo y malicio que es porque lo pide el cuerpo. |
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