martes, 15 de julio de 2008

P'a peligroso el Pepiño

Se quedan casi ciegos por los rayos láser de un concierto
¿Te das cuenta
lo que pasa?


Por eso yo no voy a los mítines de Pepiño, por si me deslumbra con su verbo florido.
Así que ya sabéis, miembros y miembras de la Secta: Cuando os queraís orgasmisquear oyéndolo (acepto "mirando a ZP"), tomad precauciones con lo ojos. Y poneros, también, unas buenas orejeras, que a la ceguera se puede añadir una sordera.
La cosa puede resultar mortal y, como en Rusia, luego nadie tiene la culpa porque el evento no tenía las autorizaciones pertinentes.
En la foto, Pepiño enumerando los logros del Gobierno
.




Le sobran luces y tiene

puenteado el cerebelo

que con la lengua le llega

para dar lumbre al cerebro.



Si te alcanza su mirada

te anonada con su fuego

y si te tapas los ojos

te ilumina con su verbo.



Cada vez que abre la boca,

-suelta tal chisporroteo-,

que cualquiera pensaría

que está conectado al cielo.



¡Ay, Pepiño!, no has cambiado

los modales ni los gestos,

pareces el mismo niño

que en tus años de colegio.



¿Y la Pajín? ¡Vaya hombre!,

menuda perla nos trajo

el dueño del bellotero,

era la que nos faltaba

para apuntarnos un pleno.



Ahora sí, todo está en calma

en las filas del gobierno

porque le salió del alma

al maestro zAPATERO.

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