| Le dijo el alacrán a la ranita pásame al otro lado señorita, y contestó la rana: no, no quiero que me puedes matar con tu veneno.
Tanto insistió el arácnido al batracio que se subió a su lomo muy despacio, y en estando a unos metros de la orilla le clavó, sin pensarlo, su espadilla.
¿Qué has hecho, desgraciado?, ¿cómo vas a llegar al otro lado?, y con gran alborozo le respondió el arácnido en el pozo:
En la naturaleza no cabe compasión con la torpeza. |

Te aconsejo vayas a los comentarios, donde el Autor te da algunas explicaciones sobre la poesía.
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