Seguro que han pensado que la mejor forma de recibir al Papa es dándole un portazo en las narices.
Propongo que al igual que hacen los musulmanes -que tanto les agradan- con los que consideran infieles (ósea, todos los que no son musulmanes, masones incluidos), los católicos llevemos un crufijo del tamaño del de la foto, que cuando veamos un masón lo utilicemos para darle un cantazo en la cabeza, y que no nos marchemos sin comprobar que lo hemos dejado tieso.
Nada de poner la otra mejilla. ¡Entonces empezarían a respetar!
"Cuando la izquierda pierde una elección intenta destruir el país. Cuando gana, lo consigue"
domingo, 6 de diciembre de 2009
La otra mejilla que la ponga su madre
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