viernes, 21 de mayo de 2010

La madre que los parió, que tranquila quedó

Acojona comprobar que todo un Tribunal Constitucional tenga que estar más pendiente de la proporción ideológica de sus Jueces para decidir si un Estatuto es legal, o es ilegal, que de lo que diga la propia Ley.

Pero que se puedan vulnerar preceptos constitucionales por preguntar a los padres en que lengua quieren educar a sus hijos, es como para salir corriendo del país.
El primero de los casos es impresionante, el segundo indecente.
Con estos Jueces/Juezas, y con estos políticos, no llegaremos jamás a ningún sitio.
A ningún sitio decente.

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