lunes, 30 de junio de 2008

¿Cuantas veces he dicho

que éste país está lleno de gilipollas?

Si quieres una prueba de lo que digo, aquí tienes una: En Oleiros se ha inaugurado un monumento al asesino Guevara.

Un cobarde patológico que asesinaba con sus propias manos a todos sus enemigos personales (y a los que no lo eran) y que no sirvió para ninguna otra cosa más en su miserable vida.

Éste es el mierda asesino:


Mucho tienen que añorar sus "hazañas" en las checas (que repetirían con gusto) para que demuestren tal fervor al primer hijo de puta que pasa por su puerta, y que ni tan siquiera es español ni tiene nada que ver con España.

Luego, eso sí, hay que quitar las estatuas de Franco, que a su lado era una monjita de la caridad y al que muchos deben la vida.

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