miércoles, 17 de septiembre de 2008

De villa P$O€ nada, ¡en la Modelo!

¡Ay, Pepiño, Pepiño, Pepiño, tú tranquilo , que nadie quiere hacerte daño! ¡Te queremos, conceto de nuestras entretelas!
Pero, al menos, deberías reconocer que tendríamos que pedir responsabilidades a tu padre por haber engendrado un hijo tan bobo y dañino, ¿No te parece?
Bo, Pepiño, ¡vaiche a tomar ventos!

Váyase señor Rajoy
que se le ha visto el plumero,
a mí, por ser del PESOE,
también se me ve y me quedo.

Los errores que cometan
los muchachos del PePé,
-mientras manden los sociatas-,
los usará zETAPÉ
sirviendo de comidilla
en el bar y en el café.

Sin embargo los dislates
del amigo zetalista
aunque sean disparates
los tachamos de la lista
que en echar balones fuera
andamos de especialistas.

El fiel Pepiño está en forma
y lo demuestra atacando
que lo suyo es dar la nota,
tal como siempre, "incordiando".

¡Ay Pepiño, buen Pepiño!,
cancerbero de Ferraz,
escudero de tu dueño,
¿por qué eres tan contumaz?:
"Entre tantos trapos sucios
yo no dormiría en paz".

Harías bien en callarte:
Lo tuyo es pura bicoca,
los españoles ya saben
que te pasas de carota,
vas de ladrillo en ladrillo
y tiras porque te toca.

Por más que queráis echarle
la culpa a la oposición,
la crisis, -que es cosa vuestra-,
se queda sin solución.

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