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martes, 31 de enero de 2017

Eran, son, y serán, unos indeseables

"Hoy colocamos una piedra que debe enterrar para siempre un enfrentamiento entre españoles y reparar el olvido, la injusticia y el silencio", dice la chica esa de los pelos alborotaos.

Pues me da a mi en la nariz que hasta que no coloquen otra piedra en recuerdo a los asesinados en el barco-prisión Alfonso Pérez lo llevan un tanto jodido para que olvidemos.

Pero no te lo pierdas, que dicen los muy jetas que "igual no es suficiente para reparar el daño causado"

A ver si ahora va a resultar que media España tiene que pedirles perdón por no haberse dejado asesinar impunemente.

Por cierto, eso de pedir que pidan perdón ya está muy visto:

  

Tienen una jeta que se la pisan.



PS.-Acto promovido por organizaciones como la PSOE (Grupo Regional de Memoria Histórica), IU, UGT, CC.OO, CNT, Partido Comunista, Asociación Héroes de la República y la Libertad, y Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE), algunas de las cuales (otras son recientes y nacidas al olor de las subvenciones) mantubieron innumerables checas pasa asesinar a franquistas (y no franquistas, de los suyos también).

viernes, 18 de diciembre de 2015

De lo que realmente preocupa a los ciudadanos, ni palabra

Pues no es que yo tampoco tenga un especial interés en saber quién cometió las mayores barbaridades, pero es que cuando les oigo decir que lucharon por la Libertad (?) y la Democracia (?) y van a ser radicales en la defensa de la decencia y la memoria de los santanderinos se me sube la bilirrubina y no me queda otra que recordarles que en la memoria de los santanderinos también están los asesinados en el Alfonso Pérez.

Y como en su monumento no están, o no se ven claramente sus nombres (la próxima vez que visite Ciriego procuraré llevar la maquina de fotos para hacer alguna con más detalle), aquí se los recuerdo:


Por cierto: Eso de que "lucharon por la Libertad y la Democracia" es un cuento chino y una auténtica tomadura de pelo histórica.

Luchaban por lo que han luchado siempre: Para que cuatro listillos, que nunca aparecieron por los frentes, pudiesen vivir cómodamente sentados en sus sillones de partidos y sindicatos mientras que a ellos se los comían las chinches en las trincheras o los moros se hacían llaveros con sus güevos.




HISTORIA REAL EN EL BARCO PRISION "ALFONSO PEREZ" 

Vuelven a darse en Santander, cuando ya se cierra 1936, numerosas coincidencias con lo acaecido en otras ciudades costeras, fuesen éstas mediterráneas o cantábricas. El puerto y sus buques anclados brindaban fácilmente un alojamiento a buen resguardo para, los detenidos políticos que había que retirar de la circulación. 

De prisión flotante hizo esta vez el “Alfonso Pérez” (La mayor parte de los detenidos en Santander fueron encarcelados en el penal del Dueso. A él fueron a parar numerosas expediciones de presos procedentes del Alfonso Pérez, que figuraba allí como prisión auxiliar), buque de 7.000 toneladas, anclado en un principio en el fondeadero de los Mártires, en la bahía antigua, y posteriormente en la dársena de Maliaño o “El Cuadro”, en la parte del muelle de la Junta de Obras del Puerto.

La vida en sus bodegas ofrecía durante el último trimestre de 1936 una imagen menos tétrica que la recogida en otras embarcaciones habitadas por presos políticos en las ciudades costeras de la España roja. Esta impresión podía recogerse sobre todo durante los meses que el “Alfonso Pérez” estuvo anclado en “El Cuadro”. Aunque para que no todo fuese bien, aquí empezó su zozobra por la vecindad de los barrios urbanos, donde los sindicatos de la C. N. T. actuaban sin cortapisas, como absolutos dueños y señores. 

Las cifras espeluznantes de fusilados que obraban ya en la hoja de servicios del Frente Popular santanderino a finales de 1936 no restaron alientos a los milicianos más bizarros para matar en un rato a 160 presos, pasados dos días de la fiesta de Navidad de 1936.

Abundaron los contrasentidos en aquella semana memorable, que vio alternarse sucesivamente la alegría de las visitas familiares y los regalos navideños a bordo del -Alfonso Pérez. con la sangre, inesperada y violenta, derramada brutalmente cuarenta y ocho horas después. La ocasión volvió a ofrecerla un bombardeo nacional a cargo de 18 trimotores, que sembraron el terror y la indignación en las ya crispadas masas rojas de Santander. Eran poco más de las doce del día 27 de diciembre.

El drama tuvo dos actos, entre un prolongado cierre de telón. La primera parte estuvo protagonizada por las turbas sin control; que cayeron sobre Maliaño a los veinte minutos escasos de desaparecer los bombarderos. Su actuación, y la más organizada de los milicianos, que iban a consumar la gesta como actores del segundo acto, está recogida para la historia por testigos presénciales o, mejor dicho, por personajes de la gesta, sustraídos providencial- mente a la lista del exterminio. Sirve aquí de guía Ramón Bustamante y Quijano, que dedicó todo un libro (A bordo del “Alfonso Pérez”. Escenas del cautiverio rojo en Santander – Madrid 1940) a su odisea de prisionero.

La masa de asalto pudo reclutarse con facilidad al grito proferido por barrios y plazas de “¡Al barco! ¡Al barco! ¡A por los presos!” Cada cual a su modo, todos iban armados: fusiles, pistolas, escopetas, cuchillos de cocina e instrumentos agresivos de toda índole. Algún profesional de la guerra debía figurar en la anárquica expedición, puesto que entre las municiones prestaron buen servicio las bombas de mano. Situados los más audaces sobre cubierta, se asomaron a las escotillas y ordenaron airadamente a los presos que se colocaran en filas compactas sobre el centro de la bodega. 

“Naturalmente, el engaño era demasiado burdo. La voz de mando de la bodega fué rebelde:

¡Nadie salga al centro; todo el mundo a los ángulos muertos! Nos quieren asesinar cómodamente. ¡Preparemos los colchones! 

La palabra colchones corrió de boca en boca y todos comenzamos a parapetamos en ellos...

-¡Salir al centro de la bodega, que nada os pasará! ¡Salir, canallas, perros! -repetían ya descaradamente las voces de los asaltantes-. Si no lo hacéis, será peor, porque bajaremos y no quedará uno vivo.

Nadie hacía caso y comenzaron a hablar las armas asesinas... Hablan empezado también las bombas de mano. El efecto de las explosiones sobre la chapa era extraordinariamente mortífero. Empezaban los primeros ayes lastimeros y las ametralladoras de nuestros verdugos seguían segando vidas... 

Poco a poco se fueron distanciando las detonaciones; indudablemente había pasado la agresión principal. De vez en cuando un tiro o una bomba de mano nos hacía pensar de alguien que había llegado tarde a la fiesta. Por fin, el silencio. Se contentaban con lo hecho y no bajaban a la bodega". 

Un compás de espera de más de dos horas separó las incidencias descritas de las más organizadas que montaron conscientemente los milicianos profesionales. El paréntesis sirvió a varios presos, médicos algunos de ellos, para practicar una cura de urgencia a sus compañeros malheridos. Estos y los muertos habían sido subidos a cubierta.

¿Esperaban los supervivientes la reacción del asalto? Los responsables, si así podían llamarse, de la vigilancia del “Alfonso Pérez” les aseguraban con toda seriedad que ningún otro desmán ocurriría, puesto que se había reforzado la guardia. Ello no obstante, y seguramente sin la anuencia de los que así perjuraban, cayó inopinadamente sobre el barco la segunda tromba: el consejero de Justicia, Quijano; el comisario de Policía, Neila; el gobernador civil, miembro de las Juventudes Socialistas, Ruiz Olazarán, y el anarquista Hermenegildo Torres. Con ellos, como escolta de la muerte, varios piquetes de milicianos dispuestos a lo peor, Se habían trazado el programa en una reunión celebrada poco antes en un conventículo de la calle de Pereda. Llevaban listas preparadas y hasta montaron un tribunal de urgencia, que redujo su actuación a preguntar a los presos nombre y procedencia para dictar seguidamente sentencia fulminante, basada, cuando más, en el apellido ilustre, la filiación derechista o el carácter eclesiástico. 

Luego de varios titubeos decidieron jueces y fusileros diezmar ordenadamente las bodegas desde la primera a la cuarta. Bajaban primero lista en mano el recinto de los presos y obligaban a los designados a subir a cubierta. Ya aquí, y a veces en la misma escalera de la escotilla. disparaban a quemarropa sobre ellos y volvían por otra tanda. Si estas primeras ejecuciones respondieron a un plan selectivo, ciñéndose a los marcados en la lista, lo que luego se siguió fué una auténtica embriaguez de sangre a costa de los indefensos reclusos de las bodegas, señalados a bulto y sin cuidar apariencias. «A ver -decían, señalando con el índice de la mano-. ese que tiene cara de cura...» Por el hecho de vérsele a un preso un trozo de escapulario que llevaba en el pecho fué ordenada su muerte.

Está comprobado que la menor apariencia religiosa motivó aquel día la condena inmediata de quien la presentaba. ya fuese seglar o clérigo. Si con estos últimos se hizo una tanda especial, no es fácil de probar, aunque así lo exprese claramente otro testigo: 

“Aparte de los que fueron ejecutados de esta manera, luego la tropa de pistoleros se dirigió a las otras bodegas y ordenaron que los sacerdotes dieran un paso al frente. Sin más preguntas, sin ni siquiera un simulacro de justicia, se asesinó de esta forma a todos los sacerdotes que había en el barco”. 

La incansable labor apostólica desarrollada con los presos por estos sacerdotes de ambos cleros tocó cimas de heroísmo en la angustia indescriptible del asalto. Entre las explosiones de las bodegas o bajo el rumor espeluznante de las descargas de cubierta; administraron. con alta presencia de ánimo, el sacramento de la penitencia a los que estaban muriendo o esperaban la muerte inmediata. Del P. Ambrosio, capuchino (“Un silencio profundo siguió a cada explosión, y únicamente, según dice don José María de Udías, se oyó luego la voz del P. Ambrosio, que invitaba al arrepentimiento, e incorporándose un tanto sobre su colchoneta, trazaba la señal de la cruz sobre aquellos cuerpos en agonía, mientras pronunciaba las palabras sacramentales: Yo os absuelvo...), y de los dos sacerdotes, don Eloy Martínez y don Manuel Navarro, se sabe testificalmente que ejercieron este ministerio momentos antes de ser ellos mismos sacrificados.

A eso de las cinco de la tarde cesaron los tiros; los milicianos que estaban en la bodega subieron a la cubierta y comenzó a alejarse el espantoso rumor del populacho. La noche se echaba encima. Las bodegas, lóbregas, tristes, silenciosas, no se podían iluminar, porque las bombas habían roto todas las luces. En cubierta estaban hacinados y calientes aún los cadáveres del padre del hijo, del hermano, del amigo... 

Ya muy entrada la noche, los cuerpos fueron arrojados por una rampa a una lancha, después que les despojaron de cuanto llevaban de algún valor, y luego cargados en camionetas, operación que llevaron a cabo unos veinte presos, quienes asimismo, por voluntad de los milician06, les acompañaron en las camionetas y abrieron la fosa, una fosa grande en el cementerio de Ciriego, donde fueron depositados los 160 hermanos de un mismo ideal.(Mazorras Septién). 

Fuente


PS.- Algunos de los fusilados del Frente Popular enterrados en Ciriego, según hemos visto posteriormente por los relatos de familiares, fueron fusilados cumpliendo sentencias de Leyes (Ley de Responsabilidades Políticas) casi idénticas con las que los republicanos (Ley de Defensa de la República) fusilaban, sin sentencias, a falangistascuras, ricos y gente de derecha (y ya de paso a cientos de los suyos propios).

martes, 26 de enero de 2010

¿Será cabrón el tío?

"Los restos que se hayan en las fosas son los de personas que perdieron injustamente su vida por defender la libertad"
¿De qué Libertad habla? ¿De qué Democracia? Eran chusma* que no luchaban por una Democracia, luchaban por una Dictadura del Proletariado de la chusma.
Los asesinados en el Alfonso Pérez, o a los arrojados por los acantilados del Faro de Cabo Mayor, seguro que tendrían algo que decir.

CLICK DOS VECES PARA AMPLIAR

En la esquela no hay familiares (mi abuelo escapó por los pelos) pero como hay miembos de familias amigas, me permito llamar rojo mentiroso al Sr. Menestro en nombre de todos ellos.

A este le das una checa y disfruta como un poseso.
De tanto escarbar el tiempo
se saltaron las puntadas
que cosían las heridas,
esas que estaban cerradas,
esas que, cauterizadas,
estaban al fin fundidas
entre el perdón y el recuerdo
de aquellos, ¡malditos días!,
que acrecentaron el odio
entre verdugos y victimas;
esas que, si se despiertan,
pueden darnos la puntilla…
qué el talante zAPAtero
tiende más a verduguillo
que a estoque de maletilla.
Todas las poesías, actualizadas y ordenadas por antigüedad, con enlaces a las entradas originales para situar en su contexto correspondiente.

* Lo que no quita para que admita que pudiese haber media docena de buenas personas y otra media de despistaos, pero el resto era chusma. Por mucho que este rojo radikal se empeñe en lo contrario.

Los trapenses que se citan en el enlace eran:
  • R.P. Pío Heredia Zubia, prior 
  • R.P. Amadeo García Rodríguez
  • R.P. Valeriano Rodríguez García
  • R.P. Juan B. Ferris Llopis
  • Fr. M. Álvaro González López (hermano de votos simples) 
  • Fr. Antonio Delgado (postulante)
  • Fr. M. Eustaquio García Chicote
  • Fr. M. Ángel Vega García 
  • Fr. M. Ezequiel Álvaro Fuentes 
  • Fr. M. Eulogio Álvarez López 
  • Fr. M. Bienvenido Mata Ubierna

Todos ellos "justamente" asesinados por no ser democrátas, no amar la Libertad, y por ser curas, ricos, y de derechas.

sábado, 29 de diciembre de 2007

La "cosa" comenzaba ayer ¿no?

Pues yo no voy a ser menos:



El tema de los asesinados en el Faro es de juzgado de guardia (ya había comentado algo al respecto). Los pobres guías turistícos no saben que inventarse cuando se les pregunta.

La lista completa de los asesinado en el Alfonso Pérez está en el comentario de un lector, la esquela aquí.



Bandas de asesinos, más interesados en perseguir a derechistas que en aparecer por el frente*, pasearon en Cantabria un promedio de 90 personas mensuales entre Julio de 1936 y Mayo de 1937. En los meses de Junio descendió a 48, a 30 en Julio, y a 84 en Agosto (estos últimos meses fechas de la caída de Santander en poder de lo nacionales). 

El total de los fusilados en la provincia fueron más de 800 a los que hay que añadir 343 desaparecidos. En las zonas ganaderas también "desaparecieron" las vacas y ovejas (y algún que otro jamón) de los fusilados.

* Alguno de los cuales es muy posible que fuesen fusilados una vez capturados y ahora estén enterrados en Ciriego.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Memoria, resumen y carta a los Reyes

La esquela aparecida ayer, en la prensa local, me ha recordado (en alguna ocasión ya he mencionado el tema) que está pendiente una disculpa de los desmemoriados de la Memoria Histórica por la masacre del Alfonso Pérez

Los historiadores* de ambos bandos reconocen la veracidad de estos hechos (son casi tantos muertos como los del bombardeo de Guernica) solo que en este acontecimiento de represión roja se dan nombres y apellidos. Como aquí nos conocemos todos, y algunos apellidos son de sobra conocidos, supongo que los desmemoriados no tendrían problemas para encontrar a los familiares. Solo deberían empeñarse un poco.
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El resumen (I y II)

 Recuento de la liquidación sigilosa, por Cristina Losada ZPolonio 210
Y la carta a los reyes Magos
 La carta de Zapatero, por Pablo Molina


* Cuando digo "historiadores" me refiero a los historiadores, historiadores. No a los que como aquella familiar de Calvo Sotelo que, historiadora rojilla ella, se entero por la prensa (y recientemente) que los asesinos de su familiar eran escoltas de Prieto.