¿Cuál sería la moneda de una Cataluña independiente?
Pues sea la que fuere, la cosa no les pinta bien.
Y con relación al tema casualmente recibo esto que circula por Internes y que te copio tal cual:
From: JMO
Sent: Sunday, September 15, 2013 11:57 PM
To: Cronicas pancarteras
Subject: ¡Por fin Cataluña es independiente!
El 1º de enero de 2015 Cataluña accede a la
ansiada independencia.
Al principio seguimos operando con euros, pero la
nueva moneda vino pronto. Lo que me sorprendió es que en pocos días subieron
los precios de todo y que de repente hubo escasez de mercancías en las tiendas.
Faltaban incluso medicamentos básicos. Luego me enteré de que la nueva moneda
nació con una devaluación del 40%, y que por eso era todo más caro. Como que
Cataluña nació con una deuda tan grande, nadie quería vender a Cataluña porque
el nuevo país no tenía divisas para pagar. Por este motivo hubo
desabastecimiento de lo que no se produce aquí.
Fue una locura. La gente acaparó lo que quedaba en
las tiendas y hubo pánico por hacerse con lo que fuera para evitar la escasez y
la hiperinflación. Luego los comercios empezaron a cerrar, incluso
antes que empezaran los asaltos de supermercados por la gente que no tenía para
comer. Bajaron persianas los Alcampo, Carrefour, McDonald’s, Decathlon, El
Corte Inglés, etc. El comercio desapareció de Cataluña en pocos meses. El
pequeño comercio resistió mejor, pero no había género a la venta.
Una de las primeras cosas que hizo la Generalitat
es decretar que no se podía vender nada en Cataluña sin etiquetarse en catalán.
Esto fue la puntilla. Desaparecieron de un día para otro la mayor parte de las
marcas comerciales que no habían desaparecido ya.
A partir del 1º de enero, día de la independencia,
las cuotas de las hipotecas, a pagar en la nueva moneda, se dispararon. La
gente cobraba en la devaluada moneda, pero tenía que pagar en los carísimos
euros en los cuales contrataron los préstamos. La subida de las cuotas fue
espectacular. La mayor parte de la gente no podía pagar.
Las entidades financieras catalanas, Sabadell y La
Caixa, trasladaron su domicilio social a Madrid, y en Cataluña ninguna entidad
financiera daba créditos. La mayor parte de los bancos cerraron o se marcharon.
Esto fue una ruina para las empresas y los particulares. La actividad económica
se congeló a causa de lo anterior y sobre todo por lo que a continuación
explicaré.
Las exportaciones a España, que suponen el 50% de
la facturación de las empresas, se redujeron en un 90%. Las exportaciones a la
Unión Europea, el 40% restante de las exportaciones, disminuyeron en un 70%.
Como éramos extracomunitarios, las empresas catalanas tenían que pagar unos
aranceles altísimos para vender a la Unión Europea, y ¡los productos catalanes
estaban fuera de mercado! A las pocas semanas más del 50% de las empresas
catalanas habían suspendido pagos. De las que quedaron, la mayoría trasladaron
su domicilio social a España, y las industrias trasladaron sus fábricas fuera
de Cataluña, sobre todo a España. Cientos de miles de catalanes fueron
despedidos en cuestión de semanas.
Cuando intenté atravesar la nueva frontera de
Cataluña a España, me pidieron el pasaporte. Sorpresa. ¡No valía mi DNI
catalán, ni siquiera el antiguo DNI español! Resulta que ahora no somos espacio
Shengen. Lo mismo me ocurrió cuando quise ir a un país de la Unión Europea.
Además, muchos países a los cuales antes íbamos con pasaporte, ¡me pedían
visado! Yo viajo mucho, y al ser ciudadano extracomunitario, el trato que
recibo en todas las aduanas es mucho peor en todo que el que recibía cuando era
español. A veces me tratan como un terrorista, sólo por tener nacionalidad catalana.
Como me quedé en paro y en Cataluña no había
posibilidades de trabajar, mandé un curriculum vitae para trabajar en el Reino
Unido y me contestaron que mi título universitario, recién adquirido tras la
independencia, es extracomunitario y que no se halla homologado en el ese país,
por lo que no es válido en la Gran Bretaña. ¡Lo mismo me ocurrió en toda la
Unión Europea!
Tras el descalabro de la actividad económica en
Cataluña, la recaudación fiscal se vino abajo. Los funcionarios de la
Generalitat a partir del mes de febrero no cobraban sus salarios, ni tampoco
los pensionistas sus pensiones, ni los parados los subsidios. Entonces nos
enteramos que el dinero para pagarlos venía de España y que la Generalitat
estaba en quiebra. Resulta que lo que se nos decía acerca de que Cataluña
pagaba más a España de lo que recibía era falso. ¡Los políticos
catalanistas-nacionalistas nos habían engañado!
En la nueva república catalana hay manifestaciones
y disturbios a diario porque tras prohibirse el español y todo lo español,
mucha gente se queja. Cataluña es acusada internacionalmente de que no se
respetan los derechos humanos. Hay muchas denuncias de brutalidad policial. Se
han probado casos de discriminación y de persecución étnica. En ciertos barrios
de Barcelona se ha decretado el toque de queda y no se puede salir a la calle a
partir de las 9 de la noche. Cientos de miles de personas han abandonado
Cataluña huyendo de la represión antiespañola. Todo el mundo mira con
desconfianza la joven república catalana por su escaso interés en respetar los
derechos humanos de la minoría española.
Hay hambre en Cataluña y la desnutrición infantil
alcanza el 25% de los niños. Ha aumentado la delincuencia. La violencia domina
la calle. No me siento seguro ni siquiera en mi casa.
Los servicios que prestaba la Generalitat se han
suspendido en su mayoría. La gente se muere de enfermedad y nadie los atiende,
mientras la gran mayoría de los médicos y enfermeros se marchan de Cataluña
porque han sido despedidos de la sanidad pública, que ahora casi ha
desaparecido.
Los turistas han abandonado Cataluña. Al turismo no
le gustan los problemas internos ni las penurias en servicios básicos como la
sanidad o la seguridad ciudadana. Ya no se ven extranjeros en Barcelona.
Sin embargo, todo lo anterior no es lo peor. Lo que
es irremediable y lamentable es la muerte de muchas personas en los
enfrentamientos entre los partidarios de España y los partidarios de la nueva
república.
Cataluña se desmorona y se desangra. No queda
esperanza. Espero que alguien intervenga desde el extranjero para poner orden
en este estado fallido.
Ahora me pregunto: ¿No estábamos mejor siendo
España?