viernes, 25 de septiembre de 2015

En fin, que haberlos, haylos

No me cabe la menor duda que el Sr. Obispo debe padecer un síndrome de Estocolmo de caballo porque pasar en poco tiempo de Obispo de Solsona, poco amigo de nacionalismos, a Avispo nacionalista tañedoer de campanas, solo puede tener esa explicación.

Claro que con el ejemplo del actual inquilino del Vaticano, lo extraño es que se dedique a lo que se tiene que dedicar, que no es la política precisamente.

Pero parece ser que es un cazoletero como su jefe y nos tendremos que aguantar.

De todos modos malo que te cataloguen de vendido, y malo que a tu jefe lo cataloguen de mentiroso y zascandil.

¡Con la racha que llevábamos de excelentes Papas a quien se lo ocurre elegir uno argentino!

Que no pasará a la Historia por la prudencia de sus comentarios: 


PD.- El Obispo Novell vuelve a dividir a los católicos catalanes

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