miércoles, 2 de noviembre de 2016

De padres gatos, hijos michines

De este hijo de obrero (pero no de un obrero cualquiera: de un obrero con tarjeta black) ya había hablado en otra ocasión de modo que no nos es un desconocido.

Lo que no había dicho, pero que subsano ahora mismo, es que son peores que la Mafia, que como se saben delincuentes, al menos tienen la decencia (a la fuera ahorcan) de mantenerse en el anonimato.

Estos no, le defienden, Animo, Barcenas, resiste, ante la máquina de enmerdar de PRISA. ¡Toma ya!

 

Si la Justicia no estuviese corrompida, toda esta gentuza estaría, ya, en Alcalá-Meco.

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