martes, 9 de julio de 2013

No me dan ni pizca de pena


La masacre de islamistas dispara el temor a una guerra civil en Egipto

Entiendo que pueda no ser políticamente muy correcto (ni muy cristiano), pero ya era hora que les tocase alguna vez a ellos.

Y que no se me escandalice nadie, como nadie se escandaliza cuando son ellos los masacran coptos.

Resumiendo: Que hay que estar a las duras, y a las maduras.

O arrojan al vacío a los que festejan el derrocamiento de su compinche Mursi.



He visto mulas cargando con petates que transportan peligro
para la guerra justa de los que llevan la razón consigo.

He visto mulas portando material arrepentido
y hombres cincelados en batallas sin pausa
cayendo ante los pies del enemigo.

He visto ahorcados en el extranjero
y perros bien tratados aquí mismo…
y he pasado de largo.

He visto pesadillas en directo y en vivo,
abyectas pesadillas que no es posible imaginar en sueños
ni soportar dormido.

Y sigo en pie,
-en medio del derrumbe universal-,

con la esperanza de no tener que soportar lo que aún no he visto.

3 comentarios:

Javier dijo...

Cuando las cosas se desmadran sólo hay una manera de mantener el orden. Si los militares no intervienen, Egipto pronto sería una luminaria inapagable que, a la vista de como está el mundo árabe, arrasaría, más pronto que tarde, los pilares de la libertad en que se basa y se forja el futuro de occidente y de los pueblos todos.

Draco dijo...

Soy de la misma opinión pero ya sabes, semos todos tan buenos que parece que lo que se lleva es callar ante los atropellos de asesinos y reírles las gracias.

Sean islamistas, etarras, u lo que sea.

Javier dijo...

He visto mulas cargando con petates que transportan peligro
para la guerra justa de los que llevan la razón consigo.

He visto mulas portando material arrepentido
y hombres cincelados en batallas sin pausa
cayendo ante los pies del enemigo.

He visto ahorcados en el extranjero
y perros bien tratados aquí mismo…
y he pasado de largo.

He visto pesadillas en directo y en vivo,
abyectas pesadillas que no es posible imaginar en sueños
ni soportar dormido.

Y sigo en pie,
-en medio del derrumbe universal-,
con la esperanza de no tener que soportar lo que aún no he visto.

Un abrazo y… brindemos mientras podamos que, en cualquier momento, vamos, y nos vamos.